SIEMPRE PEREGRINO - ALWAYS A PILGRIM

SIEMPRE PEREGRINO - ALWAYS A PILGRIM

martes, 22 de abril de 2008

LOS QUEHACERES DEL VIENTO

Primero el viento escribió palabras voladoras
mientras nos dábamos besos de aire
tan volátiles entre las nebulosas carnes
que ni batiendo las alas rojas
podían los labios posarse
sobre la silente rama de nuestras bocas.

Después, el viento leyó la indiferencia incolora
e interpretó el sentir de unos amantes
que segundo a segundo iban tachándose este carácter
y sustituyéndolo por otras caligrafías monocromas
alimentadas por invisibles tintas gestuales.

Y finalmente, el viento recitó algunas congojas
caídas desde aquellos árboles tan irracionales
que aún aguardaban reverdeceres impensables
en troncos calcinados por las llamas casi indoloras
de un calmoso y prolongado incendio
surgido de nuestras íntimas maderas propias.

(Amor Culpabilísimo)

sábado, 19 de abril de 2008

AMANECER A LA VIDA

Al concluir tu monástica gestación,
el cartujo noviciado
y la conventual maduración;
abandonaste el cenobio solitario,
y el claustro ventral,
cálido refectorio cupulado.

Desatándote el cíngulo umbilical
que ceñía tu hábito placentario,
acuosa vestidura prenatal;
recorriste el uterino viario
hacia la contractora salida,
dilatado proscenio de un nuevo escenario.

Teatro de la recién estrenada vida
y tragicomedia de un nacimiento
anunciado con oberturas doloridas.
primer y gozoso aliento
que vivifica candilejas cordiales
que iluminan tiernos sentimientos.

Actriz que declama monólogos guturales
y reivindica aplausos mamarios
o nodrizas ovaciones maternales.
Pronto cosecharás el triunfo lactario
llegado a ti desde ubérrimas plateas
o sucedáneos palcos acristalados.

Contemplando cómo jaleas
mi ánimo cuando merodeo tu cuna,
y mis encandilados ojos planean
sobre tu magnética figura,
atracción de miradas argentinas
que repujan amor sin mesura;
la poderosa poesía me domina
y me obliga a ofrecerte un biberón de versos
convirtiendo mi pluma en lírica tetina.

Minúscula criatura, vivo inmerso
en tu embrujo benjamín,
artífice de conjuros diversos.
Tú alambicas la pócima del piropo afín
y trocas los reproches en palabras batracias
que habitan el estanque de tu móvil jardín
donde las carnes rosáceas
florecen dormitando
cuando el lechoso abono las sacia.

Hermoso retoño, te quiero tanto,
que entretejiendo tercetos,
cosiendo rimas e hilando
estrofas de variados metros,
confeccioné este arrullo panegírico
en el telar de mis adentros.

(Simas y Cumbres)

viernes, 18 de abril de 2008

SUEÑO Y DESTINO

Señoras y caballeros, reciban mi más cordial saludo. Si hay algún bebé, que se entretenga con el pecho de su mamá. Dentro de unos años seguirá mostrando interés por esta parte de la anatomía femenina, aunque ya no será puramente alimenticio ni se dirigirá al seno materno. Bien, dejemos la cuestión mamaria para después. Felicito sinceramente a quienes hayan ligado o logrado que su mujer esté disponible. Bueno, voy a ir directo al grano.

Les invito a reflexionar sobre un asunto muy curioso y no menos desasosegador. ¿Se han dado cuenta de que si ven cumplido un sueño, el destino se empeña en aguarles la fiesta?. Por poner un ejemplo: consigues coronar la cima del Everest y al descender de la cumbre y regresar a tu país te dicen que por culpa de las congelaciones te han de amputar cinco dedos de los pies, tres de la mano izquierda y el pulgar y el índice de la derecha. No podrás marcar números con el móvil ni mandar SMS ni sacarte mocos. Pero, por fortuna, se ha salvado otro órgano principal del hombre. Sí, sí, ése que están pensando. Esperen, acabo de oír una crítica. Estoy de acuerdo con usted. Subir al Everest no es algo que se haga todos los días ni está al alcance de cualquiera.
Analicemos, pues, otra situación más cercana al común de los mortales: el matrimonio. La mayoría de las veces la gente se casa contra la persona deseada. Luego la convivencia con ésta no es como uno se imaginaba. Es peor. No tardan en llegar las quejas.

La mujer se lamenta ante su madre y amigas de que Adolfo le grita o no le habla por no gastar palabras; que derrocha el dinero o se niega a hacerle la tarjeta del Corte Inglés, que la trata con indiferencia o no para de chincharla o buscarle las cosquillas, que cuando se arregla ni siquiera la mira o se comporta como un talibán : nena, pijo, con eso se te transparentan las tetas, vas muy corta y se te ven las bragas al sentarte; que no mueve un músculo para ayudarla en las tareas del hogar o lo ha llamado Capitán Siniestro porque quema la ropa de la plancha, la destruye o destiñe en la lavadora, pone las sábanas al revés, atranca el fregadero, descongela el frigorífico y se escapa el pingüino, le arranca el teflón a las sartenes, causa la explosión del microondas, incendia la cocina y friega el suelo con una mezcla de amoníaco y salfumán que origina nubes tóxicas. La madre le responde: ya te advertí que Adolfo era un patán. Si de verdad pretendes fastidiarlo, no te vengas a mi casa, me mudaré yo a la tuya. Las amigas, sobre todo las solteras de cuarenta años y las separadas de cualquier edad, le aconsejan: Toñi, pídele el divorcio y quédate con el piso.

El marido se toma unas cervezas con sus compañeros de trabajo y, con cara de poca o nula preocupación, les comenta que su mujer está en contra de todo lo que dice o le da siempre la razón como a los tontos, que es una dejada con piel de cocodrilo o se pasa el día embadurnada de cremas carísimas y que a él le compra las maquinillas de afeitar más baratas del mercado, que es una extremista de la limpieza o tiene la casa con polvo por todos los sitios menos donde debería, que su libido es similar a la de una monja de clausura, que cocina como una bruja preparando hechizos o conjuros en un puchero o es una arguiñana que lo atiborra de comida para después meterse con él si engorda y que, en resumidas cuentas, es una histérica. Los amigos le alientan y asesoran: tío, no te desanimes. Lo primordial es que ella no descubra que estás jodido porque si no procurará mortificarte aún más. Ah, y no te divorcies, que te desplumará y se quedará con el piso.

Quedarse con el piso. Éste es otro de los mayores sueños de la gente. Principalmente de quienes han decidido perpetrar su casamiento. Necesitan un nidito de amor. Creo que antes se utilizaba esta expresión tan cursi porque la novia era una palomica y el novio un gavilán que se la quería comer después de aguantar varios años de noviazgo a dos velas. No obstante, se usa todavía porque la vivienda es pequeñísima. Tiene su entradica, su cocinica, dos habitaciones minúsculas, su saloncico y su cuartico de baño donde si mides más de un metro sesenta tienes que ser contorsionista para cagar y limpiarte el culo en condiciones. La pareja se precipita al vacío y la compra o, mejor dicho, se resigna a firmar una hipoteca con el banco a veinticinco años y un día, como las condenas de cárcel, aunque sin posibilidad de rebaja por buen comportamiento. Ahora cuando anuncien su boda a la familia y amigos podrán contestar a la única pregunta que les harán: ¿dónde vais a poner el piso?. Ella responde ilusionada: está en tal sitio, un poco retirado del centro, pero es muy coqueto y en él se respira paz y tranquilidad. El otro aporta una visión muy distinta de las cosas: está a ocho kilómetros del casco urbano y a doscientos metros de la depuradora. Es obra nueva con riesgo de hundimiento en un plazo breve de tiempo, pero no tenemos dinero para algo mejor. Pobrecicos, no saben que el maldito destino ya ha empezado su perversa labor. Antes de que transcurra un año desde el traslado ya hay manchas de humedad en la pared, desprendimiento de azulejos en el baño, goteo de grifos, problemas con la cisterna del váter y el termo, caídas y fracturas diversas por culpa de los peldaños sueltos de la escalera y discusiones con los vecinos, que son ruidosos y completamente imbéciles. A la sexta inundación ocasionada por la avería de la lavadora se les ocurre regalaros unas botas de agua y tres tortugas.

Las tortugas tienen caparazón y esconden la cabeza cuando se sienten en peligro. Les recomiendo que hagan lo mismo si un sueño suyo se materializa. Protéjanse. No, no le den las gracias al Señor o la diosa Fortuna. Disimulen. Que no se entere el destino. Silben o tarareen una canción por lo bajinis. No, sorda, no he dicho por la vagina. En definitiva, actúen como si nada especial hubiera pasado. Sus conocidos se extrañarán de que no salte de alegría al conseguir ese trabajo tan estupendo y bien remunerado, acertar los seis números de la Primitiva, enrollarse con una morenaza espectacular, seducir a un hombre guapo y con pasta, dominar la celulitis, recuperar el pelo perdido, echar el quinto o ver a tus hijos abandonando el hogar antes de los treinta años. Pero usted es una persona precavida. Sabe que le persigue la sombra de la fatalidad y que no basta con alejarse de las farolas o no caminar por lugares soleados.

Ese empleo no será tan maravilloso. Te llevarás mal con la plantilla. No te invitarán a la cena de Navidad. No te ofrecerán participaciones de lotería. No se reirán de tus chistes. Te despedirán porque el jefe pretenderá colocar en tu puesto a un primo de su amante. Malograrán tu brillante trayectoria y harán que deambules por la oscura senda de los cómicos que escriben monólogos de humor. Por favor, sonrían o, mejor, pártanse el culo de la risa. Es por el sustento de mi familia.

Ganas cinco millones de Euros con la Primitiva. Como querrás quedar bien con tus padres y hermanos, les darás un pellizco a cada uno y te irás a vivir con la morenaza espectacular para pegarle, valga la repetición, todos los pellizcos que puedas y entrenarte con ella al objeto de alcanzar el mítico ordinal sexual. Comprarás un ático en la zona más selecta y cara de la ciudad y donde consumarás la proeza mencionada y te repondrás de una severa orquitis. Seis meses después se lo alquilarás a una congregación religiosa y te marcharás de viaje. Pasarás dos años en la Polinesia con la chica tomando el sol en cueros y la luna también. Al retornar, te enterarás de que tus inquilinos pertenecían en realidad a una secta satánica que incendió el edificio durante un ritual. Dejarás de ser el hombre atractivo y rico de antaño porque te excederás con el jamón ibérico de cinco jotas, te saldrán granos de tanto comer marisco, perderás mucho dinero en la bolsa y realizarás nefastas inversiones inmobiliarias. En menos de un lustro tu lustre se habrá difuminado. Para colmo de desgracias, la morenaza se convertirá en eso: en una morenaza de noventa kilos de peso. Por ello, si alguno de los presentes tiene un boleto premiado, que no lo cobre, tírelo al suelo sin arrugarlo mucho. Yo lo recogeré porque me creo capaz de soportar los padecimientos relatados.

Vencer la celulitis y recobrar la cabellera son sueños imposibles, sea cual sea el número de sesiones de masaje recibidas a la semana o la composición de los emplastos aplicados en las zonas afectadas. Acéptenlo, la esteticista y el personal del centro de prevención y extinción de la calvicie les engañan como a chinos. Últimamente, se está investigando con varias especies de algas mezcladas con extracto de aloe vera y semen de luciérnaga. También se experimenta con los microinjertos de pelos de culo de mono. Ambos avances serán un timo más caro que los tratamientos habituales, ya lo verán. Por eso, bastante hacen los demonios del destino con reírse de las personas que confían en estos remedios.

Actualmente, que un hijo se emancipe antes de que sus padres cumplan las bodas de oro, entra en el Reino de la Fantasía, a menos que se produzca un embarazo imprevisto de la nena o de la novia del Antoñín y haya que casarlos por la vía de urgencia y buscarles un apartamento. Algunas veces los padres dan por buena esta solución y sabotean los condones de sus hijos. Otras, ni así se logra desalojar el domicilio familiar. Al contrario, aumentan los residentes.

En conclusión, que el destino juega malas pasadas a las personas desavisadas. Este monologuista, que les aprecia, ha expuesto sus cavilaciones profundas y contrastadas con la realidad de la vida., considerando que su divulgación, aunque sea jocosa, es un servicio público. No simplifiquen diciendo que soy un pesimista redomado. De rodillas se lo ruego: no sueñen nunca. Buenas noches.

jueves, 17 de abril de 2008

SIERPE DE AGUA

Tú, sierpe de agua,
eres la fluvial criatura hernandiana
nacida en tierra de aceituneros altivos
y muerta junto a crucifijos de palmera
o cálidas dunas lapidarias.
Derramando lágrimas casi marinas,
te dedicarán volátiles responsos de arena
o escribirán versos de elegía
recordando azaharinas palabras
desembocadas en el estuario levantino
como susurros con vocación de epitafio,
como voces que al mar reclaman.

Tú, verde sierpe sosegada,
continúa silbando tu canción fluyente
estrofada en vegas con estribillo
coreado desde las riberas
con una arpegiada música de juncos cadentes
y una percusión de rítmicos cañales
agitados por las manos del aire.
Pero que no sea un silbo vulnerado
por el sucio y desafinado grito humano
que vierte pestilentes sonidos
y deslustra las túnicas de tu cauce,
hoy luto de lodos olorosos
abotonado con alfileras náuseas.

Tú, sierpe de oriente,
repta siempre con tu vientre de seda
y jamás permitas que tu monzónica ira
demude esa efigie tranquila
y esa plácida y segura corriente
que es orgullo y congoja de nuestra tierra.

(Simas y Cumbres)

BANDO PA LA JORNÁ E LOS NAMORAOS

Nus habemos reunío hogaño
pa cerebrar una jorná mu siñalá
en tuiquios los cornijales de la Güerta.
Me rifiero a la fiesta e los namoraos
u sea, aquellos que quieren a su pareja
anque l’alleven agarrá a lo ijares
una montoná e yerbas.

A los que s’amotean namoraos
y han decedío vevir con la parienta
hista er momento der espiche
sin pensar jamás en er devorcio
ni en degorverla a la suegra,
van edicás estas lletras
qu’escrebío esta mesma tarde
dimpués de dormir la siesta.

Icen que las presonas namorás
esfisan siempre a su pareja
con los ojiquios der corazón
poique estos nunca s’afijan
ni en las arrugas de la jeta
ni en las magras de la panza
ni en er piazo zaguera
que se l’ha ponío a la parienta
ni en la poca o muncha farta de pelos
c’angunos tien en la caeza.
Esas no son pesambres de namoraos,
pa ellos su pareja es la más jampona
y no ha cambiao naíca
dende que er cura los casó
y los arrejuntó pa insécula.
Asina, anque ella se echa una montoná de cremas
hista en la sobaquera
y él comencipia a tiner la breva macoca,
los dos están muy a busto
y no piensan en otra persona
que les güerva loca la sesera
y finiquite toas las perras.

Deseguía, servior rematará estas lletras
pa que tuiquios podamos brindar
y disearnos mu de veras
que sigamos muncho namoraos
como si juera la primera ves
que se nos arrimó nuestra parienta.
Y si ar gorver a la barraca
nus dan janas de jubar en er catre,
será mester que no le duela la caeza
y quiera tamién pegar vortetas.

CAMPANAS DE DIFUNTOS

De nuevo tañen campanas de difuntos
dejando en el aire sones funerarios,
y en primavera tristes flores de luto
expelen aromas de incensario.

Retorna la muerte codiciosa.
Su insaciable mano criminal
retrata un destino fatal
perfilando la agonía sobre una marmórea losa.

Se repite el beso letal
y la caricia junto a las sienes canosas.
Se extingue la edad otoñal
cuando todo lo cubre su túnica vaporosa.

Perdido el horizonte de mis mayores,
quedaré entonces condenado a la deriva;
mas, si en mí palpita aún la vida,
obligadme a buscar nuevos soles
que iluminen lo oscuro de vuestra partida.

Subsiste el recuerdo, la memoria
y las imágenes reducidas a límites cuadrados.
Lo demás es historia,
un vano intento de recobrar el pasado.

Eterno es el refugio del nicho o las cenizas
y efímero el gemido del corazón desgarrado.
Si ahora las mejillas son cauces salados,
pronto cobijarán la sonrisa.

(Simas y Cumbres)

VERSO AFLIGIDO

Hoy me visita el verso afligido
y la pena enlutada,
hoy comparezco como dolido testigo
de tu viaje a la eternidad nunca deseada.

Tengo una herida cruzando a través
de mi alma inundada de lágrimas amargas.
Tu ausencia será muy larga
y eres ya raíz de ciprés.

Qué difícil y triste es ser poeta
si la pluma habla con sollozos
que resuenan en un profundo pozo,
aljibe de acíbar e hirientes letras.

La otrora lozana rosa de tu pecho
no aguantó el invierno de la senectud
y desacostumbrada a la quietud
se ha ajado, se ha deshecho.

Con un certero golpe de guadaña
te llegó la calma y el reposo,
pero en el oscuro firmamento de mis entrañas
sólo se divisan tormentas
abriendo camino a un arcoíris lluvioso.
Aún así, aunque la niebla cubra mis pupilas,
hay un horizonte de blancas luces
que te sacará de entre las malvas y las lilas.
y si aquella llama quedó consumida,
desde sus polvorientas cenizas
otra nueva se ilumina.

(Simas y Cumbres)

OCÉANO DE VERDES OLAS

Océano de verdes olas,
de miradas que no naufragan,
que cual repetitivo mensaje en caracola
hablan de una bahía
donde sirénicas pupilas me reclaman.

Tus párpados son la orilla
y las pestañas negros espigones
para atravesar el iris que palpita
con el canto de un marino pescador de pasiones.

En ese lugar tranquilo,
cuán agradable es la singladura.
Mis ojos despliegan sus velas
para cruzar blancas espumas
y perderse entre áureas y luminosas estelas.

(Simas y Cumbres)

DESVENTURAS

A alguien debo contarlo,
mi vida es un pesado baúl de desventuras,
¿quién querrá ayudarme a cargarlo?,
¿quién me librará de la locura?.

Sin poder evitarlo,
alejado estoy de la fortuna
y lo he perdido todo, todo.
Para mí no brilla la luna,
mis pasos no vadean el lodo
y sólo diviso nubes y brumas.

Ni siquiera el amor me anima,
no lo conozco ni de lejos,
y encerrado en un laberinto de espejos
no encuentro la salida,
no poseo más que un puñado de hirientes rimas.

Perseguido por el pesimismo,
no vivo, únicamente respiro
el aire del negro abismo.

Cuando llegue el día
de las sienes de argenta,
seguiré escribiendo esta poesía
con las mismas palabras de antaño.
Habrán pasado los años,
pero la maldita existencia mía
no dejará de ser cruenta.

(Simas y Cumbres)

miércoles, 16 de abril de 2008

ER IVIERNO EN MURCIA

Entavía no h’allegao la primavera pero tampoco er ivierno. Menúo desfarajuste, er tiempo s’ha vorvío majareta. Ya no ricuerda que dende insécula han habío cuatro estaciones en tó er reolde la Tierra. Asina nus lo enseñaban en la escuela, anque tamién teniban conocencia de ello las presonas alfalfabetas.
Hogaño la calor arrejuntá con la farta e agua da munchos dolores de caeza a los probeticos güertanos poique se seca tó lo que plantan y pierden una montoná e perras.
Siguro c’abora nus ricomiendan que gastemos mu poquica agua. S’ha finiquitao eso de llenar la pileta pa arremojarnos hista las corvas u la zaguera.
Como no llueve naíca y ca ves s’hace más jrande er poblema; ambunas presonas con güena sesera han proponío, dimpués de restrujarse la mollera, tirar un cobete to erecho hincia las nubes pa que allí pegue er explotío y s’hagan carbonato. Aluego solicamente será custión de esperar a que caigan los piazos y ripartirlos por toa la Güerta como si juera er maná ese que las Escrebiúras comentan. Si esto juncionase y juera escapaz de darle a tó la vorteta, ar que escarculló la idea habría que edicarle un menumento u endirgarle una meralla en lo arto la pechera.

REMANIENTE A LAS PINTÁS

Cuasi toas las semanas m’acerco a la Zudiá e Murcia p’arriegrar ambunos papeles, amoquinar las perras de no sé cuantismas gabelas u allevar a la parienta u los zagales ar méico. Dimpués, si me sobra una miaja tiempo antes de tomar er camino e Los Jarres, me doy una güelta por Arfonso Equis, la Trapería, la Plaza der Berruga y la Grorieta. Me gusta un capazo esfisar ar presonar reunío encomedio la calle envitándose a correntales u cervezas y tamién me busta echarle una miraíca a las ventanas de las tiendas, anque t’ejen pasmao los precios c’hacen clujir la fartriquera. Pero me se da muncha pesambre c’haigan pintao tuiquias las paretas con debujos de fergúenzas u otros que les icen Gafritis en la Mérica y tamién aquí en la Güerta. Tamién hay escrebíos pa meterse con tó quisque: los pulíticos, los melitares u lo que sea. Naíca ya se rispeta, ni siquiá la vevienda er obispo, la Catredal u las ilesias.
Es mester ser un piazo cémila u tiner mu cortica la concencia pa estrocear menumentos tan prencipales que hista abora teniban arsoluta limpieza. Cagüen brevas, en cuanti agarren a los debujantes u escrebiores eberían ripasarles lo ijares con una garrota d’esas c’hay pa cascarle a las festias y c’aluego con la llengua ejaran la pareta riluciente como una patena. Tamién ricomiendo a las utoridades molecipales que les endirguen una murta que se queden preprejos u les dé un paparajote na más esfisarla. Asina aprienderán a gorpes y po las güeñas lo que sus paeres ni naide l’han metío en la caeza.

ISLAS CANARIAS

Islas Canarias, archipelágico paraíso donde el sol recita armónicas estrofas sin recordar nunca el último verso de invierno. Un poemario insular y singular transcrito en el atlántico volumen de la belleza natural. Todos los poemas conocen la métrica del edén y saben rimar sus sinónimos. Todos tienen, aun conservando su geográfica idiosincrasia, un estribillo que suena como rumor de olas acercándose a besar labios de arena. Ninguno desafina las cadencias de sal y brisas, de orillas enarboladas en espigones que muerden el océano. Canarias es poesía emergida, es lírica eruptiva, es vocabulario e inagotable magma en el que se funden los epítetos.
Cuando la mar agita sus cabellos teñidos de espuma y azul, cuando incansablemente el viento silba canciones hermanas de otros sones no tan lejanos, cuando el despertar telúrico hace crujir las sábanas de la tierra y pronuncia ardientes palabras de lava; no grita el poeta, no se oye áspera su cantarina voz ni se altera su declamación pausada. Porque Canarias se resume en versos que han de llegar lentos y suaves a un alma ávida de sosiego y sedienta del embriagador ron de la calma.

martes, 15 de abril de 2008

LA MISMA LLAGA

Siempre me duele la misma llaga:
un éxito exiguo, mudo y yermo
precede al sonoro fracaso, a un infierno
de reproches que engendran maléficas sagas.

Desde venenosas bocas manarán en abundancia
sulfurosas palabras que hieren el alma
dejándola en carne viva,
llorando su desgracia
y buscando en el horizonte
el arcoíris de la calma.

Cuando los ases premian las buenas jugadas,
resultan escasas mis ganancias,
pero si el azar me reparte malas cartas,
espadas y bastos se vuelven contra mi cara.

El sudor sin pan huele a desengaño,
a pestilente fragancia de vanidad moribunda
que agoniza durante años
enlutados de depresión profunda.

Si no soportáis el hedor
que exhalan los poros de mi existencia tullida,
desplegad el abanico de la ira
o negadme un sorbo de amor.

(Simas y Cumbres)

ODA A MURCIA

Crisol de sabores diversos,
deliciosa hermosura
desgajada de pulpas de agrios
y edulcorados frutos de hueso.

Murcia, en tu perímetro mordido
de pera romana bañada en vino
quedó, eterno cautivo, el sol impreso
para caldear tus avolantados faldones marinos
y su párvulo retal,
aprendiz de Mediterráneo.

Hija predilecta de Levante,
heredaste viñedos, fértiles huertas,
montañas, carriles y cañales.

Norte y Sur se almenó tu cuerpo
y un verduzco cinturón fluvial
ciñó tu grácil talle
cimbreante al son de una cuadrilla.
Si Andalucía reclama el salero,
tú posees el donaire
de las beldades inmarchitables.

Un zarangollo de pueblos y culturas
esculpió tu idiosincrasia
con destreza salzillesca.
Fuiste fenicia, griega, cartaginesa,
escipiona y moruna.
Ellos te enseñaron el comercio,
el salazón, la conserva
y a no seguir calzando esparteñas.

Bella tierra de contrastes.
Con trastes de guitarra rima el trovero
ensalzando tus dispares paisajes.
Con trastos, submarino y aéreo,
demostraste al orbe boquiabierto
la riqueza enorme de tu ingenio.

Venas férricas, sangre de argenta
y sudor minero.
La Unión hizo la fuerza
de cientos de brazos emigrantes.
Hoy, perdido ya el rastro de las vetas,
tan sólo es un recuerdo añejo
de trabajo duro, pan y días boyantes.

Tambores de Mula, acompañad mis versos,
alzad vuestros redobles al cielo
de suerte que, amedrentadas las nubes,
vacíen sus vejigas de orina pluvial
sobre los campos sedientos.

Que no se quiebren los estantes
que sustentan el trono florido
de tu sublime encanto.
Si por amor desmedido
o por la súbita inspiración de un instante
compuse este loador poema,
no me preguntéis si la pasión es intensa
no sabré deciros cuánto.

(Simas y Cumbres)

NO IMPORTAN LOS AÑOS PASADOS

Amor mío, no importan los años pasados,
importa la imbatible verdad,
la verdad de sentirme tuyo
y saber que en cualquier rincón del tiempo,
de mi tiempo vital,
allí estarás tú
esperándome con besos o recuerdos,
con pasión o nostalgia
y con la festiva actitud
de confesarte enamorada.
Así, tú serás mi día, mi semana,
mi lustro, mi década,
mi centenario si pudiera
alcanzar tan lejana meta.
Sólo es un paseo contigo
y una maratón en tu ausencia,
si tú no me acompañas
ni compartes esta carrera
a través de las edades:
el azahar de los naranjos,
los álamos blancos,
los almendros en declive
y la vetusta higuera
que engaña a la senectud
criando higos verdales;
frutos cuya áspera piel estriada
viste dulcísimas y encarnadas esperanzas,
la esperanza de quienes viven
apoyados sobre un mismo cayado,
y la esperanza de un amor eterno
que mantenga primaveras otoñales
luchando contra el invierno.


Amor mío, no importan los años pasados,
importa nuestra tenaz unión
analfabeta de las jeroglíficas dudas
y de las cúficas estelas de zozobra.
Desconocemos las sombras,
los umbríos hipogeos pectorales
y las fariseas arquerías del alma
sustentadas por pilastras inseguras.
No tenemos sarcófagos de desconfianza
ni celos embalsamados
con ungüentos de sospecha.
Tampoco erigimos mezquitas irracionales,
tallando acechanzas
e inquietudes marmóreas.
Porque no hay deseos infieles
ni momificadas incertidumbres
envueltas en ficticias historias.
Porque si fuimos alpinistas encordados
con pasionales sogas,
y ascendimos hasta la cumbre
escalando roca a roca
y fecha a fecha;
ni caigamos a la sima de la discordia
ni rechacemos el amor entre laureles
ni privemos a nuestras bocas
de las sabrosas mieles
que destilan los panales de la gloria.


Amor mío, no importan los años pasados,
importa el corazón valeroso
que usa su voz como espada
desenvainada ante el silencio
y siempre dispuesta al asedio
de los alcázares sediciosos
y la dulcinea encastillada
por culpa de un enojo,
un resquemor, una querella,
una mala sangre avinagrada.
Sonoro acero contra hiel pasajera.
Caballero pertrechado de palabras
afiladas por el entendimiento.
Un herrero martillea lamentos
sobre el yunque de las orejas,
forja respuestas y labra
armas de empuñadura susurrante
y esbelta figura gritona.


Amor mío, no importan los años pasados,
importa la imbatible verdad,
la verdad de sentirme tuyo;
importa nuestra tenaz unión,
importa el corazón valeroso.
Más allá del apartado lugar
donde un par de veleros varados
habitan la misma playa cordial,
sólo excavaríamos arenales brunos
ajenos a este sensual bastión,
patria de los goces deliciosos.

(Simas y Cumbres)

EL BESO

Albañil de un puente de lenguas
remisas a separarse.
Puente de única arcada
que enlaza dos bocas, dos ardores
y un solo deseo.

Pasarela que vence un precipicio
de caída infinita
hasta desérticos labios,
rojas dunas respetadas por el aire del tiempo.

Destructor de lo inaccesible,
dinamitando barreras.
Tú, atrevido ingeniero,
que abres rutas a la pasión.

Túnel repleto de susurros y suspiros,
de suaves brisas que entran y salen
con el cosquilleo de una pluma
descendiendo por la mejilla.

(Simas y Cumbres)

BESO TUS LABIOS

Beso tus labios,
y en tan pasional roce
de bocas clamando al deseo incontrolado,
descubro amaneceres de carmín
y me pierdo en la noche.

La mañana cuando abro los ojos
y vislumbro el abanico de tus pestañas
alzando un telón esmeralda.
La oscuridad si cubro la negritud de mis pupilas
y sólo busco sentir
la caricia de tus pétalos rojos.

Beso tus labios
y únicamente tengo ánimos para un susurro,
lanzando al aire enamoradas palabras.

(Simas y Cumbres)

EL VOLCAN

Convertido en volcán activo,
el rojo cráter de mis labios
vaciará sobre ti el magma
que surge al estallar la roca.

Con besos te cubriré de lava
y despojándote del vestido,
haré que todo tu cuerpo arda
siguiendo el ritmo de unos latidos
que llevarán la pasión a tu boca
y el frenesí a tus sentidos.

Convertido en volcán activo,
en mi interior vive un alma loca
porque descubrió el delicado encanto
de un amor desconocido.

(Simas y Cumbres)

LAS ÚNICAS LLAVES

Supe fabricar las únicas llaves:
dos palabras, mas, tan verdaderas,
que abriendo tu cancela
no fui ladrón sino intruso amable.

Nada robé,
si algo se llevaron mis manos,
quizá ya fuese mío sin saberlo.
no hubo delito,
libre estoy de la ley de los humanos.
Soñé un amor en campo baldío
y me moría por tenerlo.

(Simas y Cumbres)

CORAZON ROTO

Si has quebrado el corazón de un poeta,
los versos llorarán desgarrados
superando incluso a mis ojos.
Cada palabra será una lágrima,
cada estrofa una plegaria
y una petición de escapar de tu embrujo.

Si me diste la espalda,
no quieras que continúe siguiéndote.
Al no mirar tu resplandor,
bien pronto estaré perdido,
viviendo horas amargas
y viendo caer la sangre de un pecho herido.

Si no fui digno de ti,
dime, ¿qué buscas en el cielo?,
¿por qué ya no reparas en mí?
Yo era un luminoso lucero
ansioso por ofrecer su luz
sobre el negro de tus cabellos.

(Simas y Cumbres)

CRECER EN CAMPOS AJENOS

Quieres crecer en campos ajenos
como una flor entre las peñas
a las que nunca baña el sol.

Quieres que se esfume tu aroma
en los abruptos terrenos
donde sólo se sueña
con descubrir el camino hacia el amor.

Quieres, sin duda, ser una marchita rosa
víctima de la soledad y el tiempo
que trasladan al recuerdo
el rostro de una mujer hermosa.

Cobíjate en mi jardín
inundado de blancos claveles,
pero tristemente privado
de tus pétalos de carmín.

Busca sentimientos fieles.
si en los páramos pronto se olvida todo,
mi alma es un bosque
y tal vez halles en la espesura
el roble gigante de un amor sin fin.

(Simas y Cumbres)

OYENDO LAS OLAS

Inmóvil estoy oyendo cómo las olas
murmuran tu nombre cientos de veces.
Es triste cuando un hombre
escucha esa voz a solas.

Un te quiero escribo en la arena.
Pronto el aire lo borra
del mismo modo en que cesarían mis penas
si vuelvo a verte,
si surges de las aguas
y ante mí te apareces
mostrándome tu cuerpo de sirena.

Gaviotas en el cielo suspendidas,
decidme la manera
de pescar en los mares del amor.
Contadle a este pobre pescador
dónde debe colocar las redes
para capturar a una mujer
que es la razón de su vida
y el motivo de su espera.

(Simas y Cumbres)

RABIOSO CABALLO DESBOCADO

Rabioso caballo desbocado,
brioso es tu galope.
Sí, eres corcel desenfrenado
cuando cruzas los extensos olivares
ocultos tras una loma.
Mientras que nada te estorbe
persistirás en tu frenética carrera,
intentando alcanzar la vasta pradera
donde el rosal se asoma
defendido por murallas de nácar.
Luego, querrás descender la pendiente
buscando parajes prohibidos
y tal vez más ardientes.
Alguien tirará de las riendas,
no prosigas tu camino,
ya se estrecha la senda
y se adivina el peligro.
Si traspasas la frágil barrera,
no habrá posible enmienda.

Cabalga pasión igual que un caballo
azotado con fusta invisible,
guiado por un jinete llamado deseo.
Cabalga a la velocidad del rayo,
sin bridas ni estribos.
Sé libre y relincha furioso,
que si ella me falta yo casi no vivo.

(Simas y Cumbres)

CONJUGACIONES

Tuve un amor vigoroso aunque incipiente,
granado pero evolutivo lo mantengo.
Teniendo el gerundio que conviene:
amando, escuchando, cediendo...
He tenido la satisfacción de un beso
y la fiel pasión que me conmueve.

Tienes tú cuanto desees.
Yo no puedo tener secretos,
ni contigo ni conmigo sostienen
la lucha por conservar dones ocultos
que el goce completo nos nieguen.

Retendré un amor añoso aunque fecundo,
jamás desoiré a quien me recomiende:
tenlo cuidado, feraz y duradero.
Es verdad, si no tuviera vida y frutos,
tendría que morir siendo presunto,
nada habrá que lo preserve.

Erran y yerran los andares del verbo;
caminos de ayer, de hoy, de nunca, de siempre,
conducen a destinos idénticos.
Tiempo y amor, vínculo confuso,
simbólica unión de opuestos
que peroran su propio discurso.

Amantes, conjugáis el pretérito,
congeláis imágenes del presente
o intentáis columbrar el futuro.
Os confundís al manosear un amor eterno
que intemporal permanece,
agnóstico de Eolo y Cronos,
atesorando sólo transcursos,
poseyendo todos los términos,
plazos, palabras meteoros
o climáticos relojes cadentes.
Porque, incesante diluvio,
llueven los temporales cómputos,
inundan la perennidad del nosotros
y ocasionan aluviones benéficos
que nuestra tierra engrandecen.
Porque también en la nieve
hay rosas que besan con pétalos nuevos,
y subsisten ilusiones en capullo
con loco ímpetu de adolescente.

¿Por qué aplacar el viento?,
¿por qué impedir que los sueños vuelen?.
El amor quiere lluvia, momentos tormentosos,
auroras boreales y rayos periódicos.
Que no luzca un único sol incierto,
aburrido e insulso calendario astronómico,
que claree monótonos valles oscuros.

(Amor Culpabilísimo)

AMOR BUSCADOR

Todo amor supone una búsqueda.
¿De qué?, no sé, de evidencias quizás.
Amar e indagar podría ser lo mismo.
Tan intenso es el lúcido fuego
avivado por un fuelle perspicaz,
tanto perduran los sutiles indicios
a pesar de su flagrancia inclusa.
Se quema la leña del entendimiento
sin ahumarse la verdad,
sólo crepitan certezas o dudas
que morsean múltiples signos
precursores de ignífugas preguntas:
¿me quieres?, ¿por qué no?, ¿cuándo lo harás?,
¿cuánto lo haces?, ¿cuál es tu deseo?,
¿qué sientes?, ¿quién tuvo la culpa?,
¿dónde está la ruta del olvido?.
No, no se consumen jamás.
De continuo las llamas anuncian
pensamientos todavía crudos y suspectos.

Que nadie maneje una lupa,
acrecentaría rescoldos ya desvanecidos
o hallaría señales confusas.
¿De qué sirve un amor detectivesco?.
Vivirlo, sólo vivirlo,
disfrutarlo el único afán.

(Amor Culpabilísimo)

VOZ DE NARANJA

Entre los azaharinos pétalos
que adornan los hemiciclos bucales
divididos en mordientes escaños
que reposan sobre encías de amapola;
y la lengua, caobino estrado
al que suben los emisarios orales
para vaciar las garrafas del habla
llenas de sonora savia gargántica;
maduran los frutos parlamentarios
y mudan su antigua piel silenciosa
por otra fonética vestimenta
que irisa tonalidades románticas.

Tu voz, diputada de la región del alma
introduce audibles papeletas
en la urna de las orejas.
Tu voz es una armoniosa naranja
suspendida de ramosas corcheas.
Tu voz, partida por una amante navaja,
se desgaja en edulcoradas palabras.

(Melodías de Azahar)

PROPOSICIONES

Yo quisiera pelarte
con la navaja afilada y besucona
de mis manos trasgresoras
y mis ávidos ojos audaces.
Te arrancaría del árbol de la vergüenza.
Si eres ya fruta madura
y rebosas almíbar y pimienta,
no sé qué haces
allí colgada, indefensa
y expuesta al granizo de los años
que ultrajan con definitivas arrugas
la frágil y azaharina seda
de un cítrico cuerpo humano.
Sólo el deseo tendría la culpa
de esta sedición libidinosa
que convierte las caricias suaves
en tijeras voraces
que cortan y rasgan las ropas
y las castas enaguas de la cordura.

Yo quisiera calmar mi sed
exprimiéndote con abrazos.
Quisiera beber zumos de desnudez
y deleitarme trago a trago
apurando lentamente el vaso
colmado de dulce sabor de mujer.
Probaría la afrodisíaca ambrosía
que secretamente secretan los gajos sexuados
de una naranja lasciva,
tentación venusina
nacida en las espumas de mi cama.

Tú abandonarías la órbita del pudor
y serías un astro cercano
para cuya observación pausada
no recurriría a lentes oníricas
ni al telescopio de la imaginación.
Lujuria en el firmamento,
astronomía desvestida
y fascinante universo
poblado por estrellas de piel.
Tu cosmos inexplorado
aguardaría a mis dedos satélites.
Tu galaxia de pechos
y tu constelación de muslos
me invitaría a penetrar en el abismo
y en el sensual espacio
que circunda a un planeta inculto
donde el carnal anhelo
escala y desciende por cráteres infinitos.

Hoy te propongo que tu figura jazmínea
se arracime en manojos desnudos
y ofrezca su erótico perfume
a mis olfateadoras pupilas.

(Melodías de Azahar)

NACIMIENTO

Fuiste azahar embrionario
prendido en la rama umbilical,
cuna primera del fruto humano
que en el huerto materno
bebió la savia gestadora,
botánico elixir,
que grana la pulpa carnal
esparciendo pepitas viscerales,
y vigoriza el esqueleto,
vertebrado por albinos gajos;
y la rosada corteza, mullido cuero
donde las caricias todas
patinan con dedos suaves
sobre la charolada pista de un cuerpo tierno,
viviente membrillo neonato
y durmiente almíbar lechal,
que confita granadinos sentimientos.

Tú, pequeño arrayán,
florecerás en tu cálido patio
y oirás el rumor de las fuentes familiares
cuando borboritan amorosos requiebros.

Tú, fruta tentadora,
milgrana de aspecto colmenero
y antropomorfo panal,
morada de abejas carmesíes
que producen la miel del embeleso.

Tú, explosivo proyectil
que estalla de brazo en brazo,
de corazón en corazón.
Dejarás metralla de besos artilleros
que provocarán otra detonación
para alumbrar en el pecho el venero
del anisado orujo febril.

(Melodías de Azahar)

NARANJO PATERNO

Naranjo paterno;
más que por tu esperma azaharino
cuyos germinales estambres
crearon mi embrionaria mitad,
más que por las cítricas similitudes
que perfilan nuestras fisonomías de madera
en carnosos troncos comunes,
más que por un botánico parentesco
inscrito en el huerto familiar
donde compartimos el arbóreo apellido
como una abecedaria herencia;
quiero madurar unos versos
que den relieve a tu sombra docente
porque necesito aprehenderla y que no se esfume
al enfrentarse a mi luz natural.

Tu sombra ha hablado siempre,
ha tenido un rostro cambiante,
ha pronunciado distintos discursos,
ha conjugado todos los tiempos.
Pero jamás sonrió o se frunció por capricho,
jamás gesticuló por propia conveniencia.
Sólo perseguía mi provecho,
lo sé, era y es una sombra con raigambre:
su honda raíz se adentra en tierra afín
y sondea nutrientes sentimentales.

Naranjo paterno,
continuaré acercándome a tu sombra.
Porque le debo amor y respeto,
porque me infunde talento y talante,
porque ilumina mis idiosincrásicos conjuntos.
La buscaré mientras no me imponga
la apariencia del árbol que la expande
o la peculiar calidad de sus frutos.

(Melodías de Azah
ar)

AMOR VACÍO

A veces quincallamos el amor por inercia.
Nos basta con acumular te quieros
engarzados en sortijas labiales.
Sin brío galopan las cobrizas monturas de la rutina,
atravesando amatorias planicies de arena
y deteniéndose ante espejismos charlatanes
para escuchar ilusorios reflejos
en sonoros horizontes donde las voces se anillan
igual que platidoradas nubes tronantes
incapaces de verter lluvia verdadera.
Allí nada sublime se entrega.
Acopiamos, sí, baratos besos sin quilates.
Sólo son cúpricas palabras
afónicas de la aleación del esfuerzo.
Pronunciamos, sí, tópica bisutería
como dijes de oropel, falso espejo,
que nunca enjoyarán el alma
ni podrán atrapar su imagen.


Módicos rubíes y versos argentinos
contarán que provienen de tierras de fuego,
pero callarán que no lejos de los brillantes sonidos
se extiende la indiferencia antártica.

Decir y oír es poco, luchar lo es todo.
Todo no es una audible alhaja
que amalgama quereres y adornos,
acción y fanfárrica proclama,
amores y sudores zalameros
más olorosos que la flor de sangre
arrancada junto a empeños que escarpan.

(Amor Culpabilísimo)

LA SONRISA


Son risa unos dientes limpios y serenos
que sin dentellar amenazas,
sin el sucio sarro de la hipocresía,
no apretando con fuerza una rabia
ni mordiendo la germinal alegría,
reciente brote en un semblante serio
decidido a no soterrar más sonrisas;
asómanse a entreabiertos balcones labiales
cuando alborea la plácida pureza dentaria
y despuntan ya esmaltados jajajás sinceros
que propagan fluorescencias en silencio
con el melódico fulgor de siempre.

Risa son unas dentales pupilas,
una mandíbula vidente
que cesa la masticación de miradas enojadas.
Ahora carcajean visuales mordiscos contentos
o prevén parpadeados besos
con rizadas lenguas pestaña,
antes húmedas de lágrimas que duelen
porque embravecen las mías,
y después de sedosa y sedante saliva
que forma meandros de sosiego.
Sucesivas ojeadas
fijan la riente visión de un sentimiento
y enfocan lo que prefieren:
masticables realidades distintas
de aquellas durísimas imágenes amargas.
Por fin vuelven las mordeduras que irisan
deliciosas vistas brillantes,
por fin los roedores ojos satisfechos
tienen afilados colmillos afables.

Al final, será risa una dentadura lasciva
deseosa de morder mi cuerpo
a desnudas dentelladas de piel sin caries,
blanquísima tersura infinita
recostada en un lecho de encías destapadas
que muestran sus sexuales nervios
transmisores de eróticas vorágines
que arremolinan impetuosos dientes erectos.

(Amor Culpabilísimo)

DIME QUIEN SOY

Amante prospectora,
decidiste excavar mis estratos
intuyendo que las profundidades humanas
revelan mensajes más auténticos
y perfilan rostros com mayor verismo
que esa aparente superficie
ajardinada por roles asumidos
o episódicos baladres impuestos.

Adéntrate, decápame el alma,
explora, resuelve mis enigmas,
descubre intactas vetas
y desciende hasta la esencia misma
sepultada en mis entrañas.
Búsqueda y hallazgo,
quizás se manifieste otra persona
revalorizada por el trasfondo de su efigie.

Si me quitaras la pétrea careta,
harías aflorar el filón de mi retrato
desde las subterráneas galerías
que horadan el subsuelo virgen
de mi espíritu y de mi cuerpo.

Extráeme los minerales poéticos
y aleándolos como versos broncíneos,
rima mis relieves estatuarios
o sube los cantores bustos de poeta,
metálicos juglares que limosnean besos,
al pedestal de tu cariño.

(Amor Culpabilísimo)

INCERTIDUMBRES

Amor mío, ¿amor mío?.
Oh, sí, ¿sí?, sí lo eres.
Ay, no, ¿no?, no tengo ya certezas
ni más preguntas ni respuestas.
Todas las busqué, te las hice todas.
¿Seguridad?, seguro es que estoy sufriendo,
probado que no te importa,
notorio que aún te quiero.
Nada más, nada apacigua un ánimo que en vilo
reclama la verdad que ignora
y necesita creer que no mientes
cuando excusas tu indiferencia,
el silencio locuaz de tus labios
y la mímica quietud de unas manos
que proyectan chinescas sombras
como perros que no muerden,
como aves sin destino.
No, no cazan entre mis amapolas.
No, no vuelan hacia mis peñas.

Intacta de amor y de amor rota,
resisto y me compongo con recuerdos.
Si me niegas el presente,
sólo me quedará la espera o el olvido,
sólo el ansia y el lamento.
Mientras, ¿te atreverás a llamar locura
a cuanto digo o callo?.
Maldita sea, tal vez aciertes
porque no está mi corazón cuerdo
y puede darte razones
que la misma razón no entiende.
Permíteme ese aforismo.
Yo lo pronuncio, pero tuya es la culpa.
Tú, que huyes si lloro,
tú, cruel, que hablas de agobio
porque intento calmar mis dolores
hurtándote un mísero beso
o incitándote a un desdeñoso halago
que no sé si lo haces por pena
o porque logré sorprenderte.

Amor, tristeza y ¿quizás hay odio?.
Testimonio, evidencia y duda.
¿Acaso tu flor doméstica
debe embriagarte de olores siempre?,
¿acaso pretendes que lagrimee pétalos
sin que tú los recojas?,
¿acaso no temes que ávida de primavera
muera entre aflicciones venenosas?.

Prefiéreme, pues, a la orquídea ajena
y a las efímeras fragancias
que ahora confunden y enturbian
tu verdadero olfato.
No querría tener espinas que matan.
Yo quiero volver a tu agrado.

(Amor Culpabilísimo)

DESOLACION

Por qué has cambiado de nombre?.
Ahora te llamas lágrima.
Es tu legible firma de agua
en mil cartas escritas de golpe
y a golpe de perplejo orgullo,
a zarpazos de pánico, pesar y rabia
al observar el súbito desplome
de la sentimental techumbre y muros
de un castillo con estancias cálidas
donde el amor tuvo cobijo y goce.

Si ocupaba un solar del aire
o se edificó en la tierra firme del alma,
si carecía de cimientos profundos
o sus principios de hormigón sempiterno
eran raíces prospectoras de afanes,
proyectos, quimeras o comunes ansias;
ya no tiene importancia.
Después de la ruina, todo es irreal,
y cierto, sólo, que descombras escribiendo,
que en esta limpieza epistolar
te muestras desganada, retraída y suspicaz
porque no te contesta nadie.

Alguien, consuelo o silencio,
ha leído tu postal lamento
y en vano intenta ayudarte
emitiendo o reservándose juicios prematuros.
Pronto se identifica al culpable,
basta con denunciar su carácter
y obviar su condición de presunto.

Aunque agradeces que hable o calle
la solidaria voz intrusa,
sabes que para el verdadero correo,
el que se recibe, comprende y responde
sin lenitivos sobres susurro,
los sellos del desamor no valen.
Pero cuando se recarga la pluma
con cartuchos de dolor negro,
llantos de tinta se plasman
como faciales riachuelos palabra.
Fluyen por diarios renglones
y entre riberas de tristezas caducas
habituadas al afligido deshoje
de líquidas cuartillas blancas.
Tú las esparces por el suelo de tu semblante,
madriguera de roedores inquietos
prolíficos en ideas confusas,
como llorosa hojarasca
a la espera de vientos de sosiego
que la adiestren para el enjugado vuelo
hacia arcoirisados parajes
donde jamás crezca el musgo
invasor de tu ilusión futura.

(Amor Culpabilísimo)

SILENCIOS LOCUACES

Callan con estrépito las palabras
y en silencio resuenan voces afónicas.
A gritos inaudibles hablamos sin decir nada
o enmudecemos con bullicio para expresarlo todo.

Qué acompañados vivimos solos
en esta casa de sordas paredes claras
que oyen cómo la calmosa indiferencia
retumba con martilleantes incógnitas.

Desilusión y amor día tras día conversan.
Se sientan frente a frente en un velador apartado
al que la luz llega tenue de razones categóricas,
pero intensa de sinceridad dispuesta
a iluminar los alrededores cercanos
y las distantes áreas oscuras.

Mientras se cuentan su propia historia,
uno de ellos destapa la tetera humeante
en la que una infusión de gozos, pesares y dudas
desprende diversos aromas.
Espesos vapores empañan los cristales
y un pañuelo de pestañas los seca de inmediato,
antes de que una lágrima presagie
el dañino y triste sabor amargo
de las disueltas congojas
cuando se beben calientes y sin azúcar.

Quizá sea preferible la ausencia
al reencuentro con un espejismo ensimismado
que vuelve de su adictiva faena
y a ella regresa vistiendo pijama y corbata
como si llevara una doméstica coraza
para no rozar seres extraños.

Quizá la famélica paciencia,
hambrienta de intimidad, diálogo o afecto,
se desmaye sin alcanzar el final de la senda
que iniciamos en aquel tiempo enamorado
malgastado en bifurcados anhelos.

(Amor Culpabilísimo)

MADRE

El hombre verso retorna a su origen,
al origen fetal de las palabras
que se gestan en silencio
como tácitos sonidos placentarios
que orquestan mudos ecos interiores.

Yo agoté el tintero umbilical
mientras tu pluma paciente
caligrafiaba mis cuartetas,
mis pareados,
mis quintetos;
toda la lírica de mi cuerpo
manuscrito con letras de carne,
con óseas puntuaciones
y con palpitantes ritmos
que armonizan cánticos viscerales.

Madre, tu vientre escribió poesía
rimando grávidas estrofas
y estrofas de dolor y empuje.
No, no fue la catapulta pélvica
la que pudo lanzarme
hacia el libro de mi existencia.
Me impulsó tu corazón,
gritó tu corazón
y tu corazón se retorcía
como un clavel arrancado
por vendavales de quejidos.

Madre, tu vientre poeta
me recitó la vida,
el más amoroso poema,
ese poema que, aún plagiando tu rostro,
pasó a las páginas de tu sonrisa.

Madre, rubrica tu obra.
Acaricia hoy y siempre
los folios de mis mejillas
y plasma en ellos besos entintados
igual que firmas carmíneas.

Aunque mi linaje sea el trovo,
jamás improvisaré mi amor.
Porque tañendo las cuerdas filiales
de mi guitarra humana,
no puedo repentizar lo inmutable
sin escuchar los mismos acordes
que son ya grabación antigua
en el magnetofón de mis entrañas.

(Amor Culpabilísimo)

SERES INTEMPORALES

Como seres intemporales,
nacisteis desnudos de fechas
y ataviados con arrullos perpetuos.
Nada importan los finitos almanaques,
ni se miran ni jamás se cuelgan
en la pared del amor paterno.

Idénticas metáforas sentimentales
se humanizan en cualquier estación del alma.
A los andenes de la reminiscencia
de continuo llegan trenes similares,
y entre jardines sin efímera hojarasca
siempre germina la misma floración risueña.

Vuestro puntual amanecer a la vida
fue una aurora ya anticipada
por oníricos resplandores previos.
Abrazaba destellos con silueta de sonrisa
o le hacía cosquillas a flashes sin fotografía.
A ráfagas de luz idealizada
alumbrasteis las vividas etapas de un sueño.
Observé mi reflejo en rostros inéditos,
os vi correr por plazas afectivas
y presentí una razón para quereros.

No sé cuántos besos alboreados
os dieron mis labios sonámbulos.
Sumido en un letargo insomne,
contemplé diurnas estrellas de carne
brillar felices durante soleadas noches
precursoras de las mañanas sin nombre
que vuelven a llamarme padre
con las primeras palabras del llanto.

No sé decir desde cuándo
sois el íntimo péndulo constante
que me palpita en los relojes,
la esfera de oro sin horas inscritas
y las agujas que marcan edades
en mis itinerarios biográficos.

(Amor Culpabilísimo)

MUERTE TEMPRANA

Hoy no entiendo tu muerte temprana,
y eso que ha pasado un tiempo
desde que tu sonrisa de fuego
se congeló en el mármol de tu cara.
Pero ayer aún ardía en el recuerdo
y no consentiré que sea un rescoldo mañana.

Tu alma transmutada en viento, lluvia y llama,
se me hace presente como el levante
que viene del mar de la nostalgia.
Sopla y anuncia el rescate
de aquellas luctuosas palabras
emergidas de anímicas profundidades.
Tal vez mi poema se encharque
porque la evocación es un cielo nublo
que deja caer su precipitación de lágrimas
sobre los versos que escucho.
Díctame el dolor y el consuelo,
díctame la memoria y la esperanza.
Y ayúdame a alumbrar mis páginas
con ese fúlgido y puro amor eterno
que devora la oscuridad de tu añoranza.

Hoy comprendo tu vida inconclusa.
En el asfalto de tu historia
quedaron para siempre las huellas perfectas
de unos pies que pisando certezas y dudas
buscaron con ansia las últimas respuestas
y quizá también las primeras preguntas.
Y en el ecuador de las sombras,
la verdad brilló con la pausada lectura
de tu biográfica novela.

(Amor Culpabilísimo)

RECUERDOS

Cuando los nómadas recuerdos
abandonen las jaimas del olvido,
y montando en sus cronológicas cabalgaduras
acompañen a tus sienes decanas
a través de azaharinas rutas
donde el agridulce pasado
ya no sea un fruto dañino;
no quieras detenerlos
ni achatar sus espuelas de plata.
Porque suministrándote evocaciones,
aromatizarán tu memoria
asperjando esencias de flores pretéritas
y suaves perfumes de antaño
que rellenan nostálgicos frascos.
Esta fragante alcuza
engrasará los chirriantes goznes
de las puertas de tu historia
carcomidas por decénicas orugas
que devorando años y vivencias
destruyen los archivos humanos.

La añoranza apilará peladuras
de naranjas y limones,
de albaricoques y pomelos.
Vestigios de lejanos momentos
cuyo extinto sabor
renace con un regüeldo
de las neuronas fecundas.
La memoria regurgita sucesos añejos
y engalana el huerto de la razón
con foliáceas emociones
y pámpanos que ocultan
moralejas en su reverso.

(Melodías de Azahar)

CITRICOS BOSQUES LEVANTINOS

Cítricos bosques levantinos,
pequeña Amazonia hispánica,
hábitat del limonar indígena
y del autóctono naranjal,
fundadores de ciudadelas aéreas
sustentadas por arbóreos palafitos
que trazan avenidas paralelas.
Urbanismo natural
programado con agrícolas planes
que proyectan perennes espacios verdes,
plazas botánicas y arboladas calles.

Cítricos bosques levantinos,
metonimia de Iberia oriental
y emulación del Mediterráneo
en hortenses costas donde las olas de azahar
salpican y perfuman las orillas ramosas.
Fructífero oleaje albino
que en cada marea invernal
desperdiga agridulces conchas
sobre las arenas frondosas.

(Melodías de Azahar)

EL NARANJO DISIDENTE

Imposible desarraigar el naranjo disidente
o drenar el burbujeante venero
de tórrida savia inalienable
con vocación de espumar antagonismos.
Imposible evitar que sea él mismo,
mudar sus prioridades comburentes
o injertarle otra cosmovisión
que le impida intuir utopías palpables
más allá de los rutinarios y mentirosos parámetros
como el tiempo y la razón,
como la omnipotencia del dinero,
como la pasión pensando guarismos,
como un huerto social de cítricos vecinos
que lanzan frutos podridos
contra los troncos rivales
sólo porque el sol les da una sombra diferente.

Así habla la intolerancia:
acata nuestro código azaharino
o exponte a la inflexible sanción del hacha
que decapita arbóreas cabezas
por cobijar el ideal de un cultivo
productor de aciduladas rosas literarias
con blanca corteza paginada.

El naranjo mantendrá su idiosincrasia
aunque menosprecio y olvido le amputen
todas sus literatas ramas.
Que no lloren las musas agridulces.
La poesía siempre retalla
gracias a la vehemencia botánica
encerrada en las fertilizantes palabras.

(Melodías de Azahar)

SOLILOQUIOS

Soliloquios del naranjo segismundo
en la cítrica cueva del pensamiento agridulce
surtidor de etéreas ideas platónicas
circunscritas al onirismo inédito
remiso a corporizarse en azaharinas páginas,
a madurar frutas de papel
y a perder su condición de incansable acróbata
que realiza piruetas poéticas
confiando sólo en las redes del aire.

Sin duda la poesía es sueño
y el sueño no es sino indómita poesía
que conserva aún su instinto salvaje,
su melena de rimas desgreñadas
y su innata sabiduría
que jamás ha aprendido la gaya ciencia
porque sabe vivir libre de grilletes endecasílabos,
libre de cadenas alejandrinas,
libre como el talento auténtico.

Ocurre que no hay poesía sin hombre
ni hombre sin ambición de versos
que sinteticen realidades sensitivas:
amor, dolor y anhelo,
beso, gemido y suspiro.
La vida es una sucesión de estrofas
que confluyen en un poema humano.
Búsqueda o hallazgo,
voluntad o predestinación,
¿cuál es la razón última del poeta?.
Perseguir la inspiración, desenterrar las palabras,
tomar con placer la pluma
y no contener los hálitos de tinta
que han de orear las cuartillas
como rumorosas brisas rapsódicas.
Si acaso lo vivido fuera ficticio,
no importa, al menos quedará un recuerdo,
un poema hecho de gajos,
un zumo del sentimiento.

(Melodías de Azahar)

BANDERAS DE AZAHAR

Izaré mañana banderas de azahar?.
Mañana no significa nunca,
no asesines todavía la esperanza.
Mañana es un futuro sin latitud,
jamás sabrás dónde se halla.
Mañana es un destino de desconocida arribada,
aparecerá después del siguiente cruce
o al final de la carretera
cuando el peaje de años pagados
vacíe los bolsillos de la existencia.

¿Izaré mañana banderas de azahar?.
Ondearon ayer rosas negras rasgadas
por vientos que silbaban adagios
como himnos patrióticos
cantados con una mano sobre el corazón herido
al recordar a tantos soldados del alma
muertos en el combate de la vida,
a tantas palabras derrotadas
por acercarse demasiado a la verdad enemiga
suplicando un armisticio imposible.

¿Izaré mañana banderas de azahar?.
¿Cuándo mi antebrazo encresponado
se transformará en rama florida?.
¿Cuándo todo el mástil de mi cuerpo
será naranjo gestante
de dulces frutos redondos
y sin aristas homicidas?.
¿Cuándo el blanco flamear
de los pétalos que arrinconan grisuras
y consiguen arriar negritudes
alegrará al tronco adulto
temeroso de las yermas senectudes?.

(Melodías de Azahar)

EL PARADERO DE LA AURORA

Dónde te escondes Aurora?, ¿dónde?.
¿En qué eclipsante recoveco
juegas a ocultarme tu lumínica silueta,
tu cuerpo esculpido por cinceles refulgentes,
tu bruñido rostro de alborada,
tu rubia y radiante melena?.

¿En qué ignoto rincón
tú, andrógina diana,
gallo de luz
y áurea corneta
que propaga sones de maitinada,
decidiste negarme tu lozano resplandor,
tus manos portadoras de faroles
que disuelven las tinieblas,
tu flamígera virtud,
tus pechos de plata ubérrima,
tu piel, amalgama de cristales y espejos,
tus ojos de luciérnaga
y esa boca que escupe destellos
y habla con palabras de candela?.

De espaldas al mundo
y apoyado en un yermo naranjo
sin prole de azahares,
sin olor y sin gratos frutos de loor;
conté crepúsculos y penumbras
como números con vocación de infinito,
como aflictivos plurales
que excedían lo acordado.

Pero las cítricas resinas
no devinieron en antifaz cegador
ni anquilosaron mi columbrar.
Quedó a salvo el ímpetu de mis pupilas,
perseverantes espadas oculares
con empuñadura de pestañas
y aguzado filo irisado.

La Colada y la Tizona
escaparán de sus vainas palpebrales
y se sacudirán el robín de las legañas.
Pronto lucharán contra las sombras
que blanden alfanjes de oscuridades
y defienden el pendón de la media luna,
media luna en cuarto menguante
decidida a cornearme
con sus selénicas astas dañosas.

Que se calmen los nocturnos aires,
confusión de mis insomnes veletas
que flechan todos los pétalos
de la rosa de los vientos.
Vientos de retorno, vientos de levante
que desde el mar me traen
noticias de olvidados naufragios
y recurrentes olas oníricas
donde surfean las pesadillas
que a mis orillas regresan
sobre tablas virtuales,
sobre realidades ficticias.

Vientos, vientos rastrilladores
que al pasar por mi albero
se llevan la cal y dejan sólo la arena
mezclada con restos de sangre.
Infortunio de un toro derrotado
y herido por banderillas y puyazos.
Mi existencia fue un ritual tauromáquico.
La ventura me hizo desplantes
en una agobiante lidia
de quites y quiebros,
de capotes y muletas
flameados por una alevosa cuadrilla
de sucesos infames.

Aurora, ya voy a tu encuentro,
ya he salido a buscarte.
No quiero perder más tiempo
majencando alcorques,
limpiándolos de matojos urticantes,
o podando arbóreas nebulosas.
Fui un huertano torpe
que prefirió el injerto a la tala
y el abono al destronque.
Convertí mis bancales
en estercoleros de lágrimas
que fertilizaron cultivos de congojas
mandarinos bordes
y acerbos melonares.

Aurora, mi voz de poema
te llama a gritos estrofados
fundiendo versos decibélicos.
Ya encendí el amplificador de la pluma
y coloqué en la platina
el vinilo giratorio de mis anhelos.
¿Cuándo la diamantina aguja
recorrerá los surcos de mi ánimo
y quebrará en mi sordo pecho
el enigmático silencio de las brumas
que tapizan mis estancias
con afónicas telas de terciopelo?.

Pretendida Aurora, si volvieras,
mis labios anunciarían tu regreso
con besos festivos y pirotécnicos.
Mi boca sería una pérgola
adornada con rojas guirnaldas
y sonrisas de hiedra
que formarían frondosos paseos.
Allí, multitud de flores recién abiertas
rezumarían rocío
como agua fresca y nueva.
Ese agua llenará el azud biográfico
de una vida que fue otrora
una inhóspita isla desierta.

(Melodías de Azahar)

HE VISTO AZAHARES

He visto azahares,
azahares carismáticos.
Caían como lucíferos copos
y nevaban un naranjo estepario,
cuyos frutos, tinieblas seculares,
alimentaron dudas en mi alma de páramo.
Páramo, aislada patria de lobos
hostigadores del cordero,
verbo sin conjugación de balidos
en los pretéritos tiempos ateos.
Oí licántropas oraciones de aullidos
devotos de la luna pagana,
luna que rige las mareas del desconcierto
e ilumina torcidos caminos erráticos
allende las rutas del Evangelio.
No hay descanso en los refugios sinópticos
ni parada en el albergue sanjuanero.
No hay encuentro con el hombre, el león y el toro,
lejos vuela el águila
y la blanca paloma teme a los gavilanes
que acechan desde miradores incrédulos.

Tierra interior, tierra espiritual,
vuelve a ti la luz exiliada
y vuelve el esplendor mesiánico
a relumbrar en la capilla humana.
Ahora es en mi altar cirio vivaz
y en mi pecho sol sagitario,
centauro que recorre el zodiaco del alma
y me dispara punzantes rayos de gozo
que traspasan el escudo agnóstico
causando heridas extáticas.

He visto azahares
cubriendo el erial apóstata
con nívea fe renovada
acumulada en mojones de esperanza.
Por fin conozco los linderos de las sombras
y sé dónde radica el huerto cristiano
del que ya no deseo apartarme.

El bancal, la palmera,
la acequia y la noria.
Otra vez constituyen paisajes
e inspiran al retratista del ánimo.
Bancal sembrado con versículos y palabras,
alma que se eleva hasta el cielo
como una sublime palmera alada,
acequia de aguas sanadoras
y noria que en cada cangilón lleva
el credo que irriga el campo profeso.

Mi espíritu retorna al huerto.
No quiere morir en ejidos baldíos.
Sabe que sólo será eterno
si abona su vida con buenas obras
y recolecta la ansiada cosecha
de las naranjas redentoras.
Naranjas con pulpa de pan sacramentado
y vinoso jugo de sangre.
Son los frutos eucarísticos
que colman el ramaje de las patenas
y rellenan sedientos cálices.

(Melodías de Azahar)

EL BAILE DEL AZAHAR

El azahar danzaba
encima de una tarima de ramas
abiertas como leñosas piernas
y gozosamente ahítas de luz perfumada
tras la cópula primaveral
y la coyunda botánica
en el tálamo de un huerto
vestido con verdes sábanas
salpicadas de esperma solar
y revueltas, frenéticamente revueltas
porque una escuadra de orgasmos aéreos
aterrizó sobre cítricas hembras.

El azahar danzaba
sin cancanes, sin tutús,
sin corpiños y sin mallas.
Quería ser poesía desnuda
bajo el celeste foco azul
conectado a la mañana,
una mañana electrógena
que produce métricos watios
y un potente fluido de metáforas
que recorriendo torretas arbóreas
lleva la lúcida energía de las musas
hasta los frutales patios.

Coreografía de ágiles pétalos
y gráciles estambres
que bailan la danza ritual del fuego,
del fuego intenso
expandido por el hojoso escenario
de un combustible naranjo
cuya pírica y ferviente sangre
es savia inflamable
transmutada en aromáticas llamas.

Son llamas de chispas agrias
y llamas de lana abrasadora;
altas, térmicas y andinas llamas
que abrigan mi alma
y la obligan a sudar versos,
a transpirar jugo de estrofas
a verterse en las páginas
como efervescente humor de entrañas.
Humor amargo y negro,
humor soluble de alegrías
y humor de tristezas espeso.
Son abrevaderos de las literatas plumas
robadas a una poética alondra
que anidó en mis adentros
para incubar líricos huevos
con cáscara de rimas
y rapsódica yema sonora.

(Melodías de Azahar)

TRES ESTADOS

Por tu ausencia,
forzoso exilio de besos azaharinos
y seguro vaivén de agridulces nostalgias,
mis labios se despueblan
y un oleaje de lágrimas marinadas
festonea las playas de mi cara.

Por tu reencuentro,
precedido siempre del lento andar de las horas
o del calmoso reptar de días o semanas,
saltan mis pupilas y yo te presencio a saltos,
intentando acercarme pronto a tu imagen
para abrazarla con miradas envolventes,
eufóricas y descalzas.
Me quito las cotidianas botas
porque cada paso hacia tu belleza
es una caricia y un pausado desgaje
que cosquillea los ojos pedestres
y dosifica gustosos paladeos.
También te regalo sonrisas en abanico
que rescatadas de su letargo
se espabilan, se desperezan,
desayunan miel de alegrías y se despliegan
como sedosas sábanas del alma
que arropan el sueño lúcido de volver a verte.
Volverte a ver, inmediata visión aferrada
a un naranjo femenino
que me recibe extendiendo sus ramas
buscando las mías.
Verte volver sin aquella cesta de pomelos
cuyo jugo me supo a despedida:
adiós, hasta luego, palabras agrias...
No las pronuncies ahora
aunque las acompañes de un beso tan largo
que su carmín duradero
evite la desnudez total de mi boca.

Por dedicarte mis pensamientos,
reflexiva cocción de abstractos ingredientes
y deliberado horneo de ilusiones,
mi pluma inhala poéticos vapores
que ascienden como ingrávidos versos,
como rimas volátiles
donde yo estaré presente
igual que el humeante polen
fecundador del naranjal enamorado.

(Melodías de Azahar)

EROTISMO DE HIBERNIA

Tu amor es ese puro azahar
del naranjal caledonio
bardizado por acantilados frondosos.
Allí la pasional gaviota
encontrará multitud de huecos
para penetrar sin miedo
y sin la tardanza sinónima
hasta las mismas raíces íntimas
cubiertas por brumas de tela.
Luego despuntará el sexo solar
y caldeará las últimas hojas tímidas
precipitadas cual ropas de otoño
en las lacustres orillas de un lecho
como nenúfares que nadan sin vergüenza
hacia un transitorio rincón del tiempo.
Tiempo suspendido de largas horas anónimas
que columpian desnudeces límpidas
indecisas entre el sí y el no del deseo.

Barrica con silueta mujeril,
déjame abrir tu espita lasciva,
déjala que desgañite etílicos chorros
y me despierte del casto sueño
recostado en el estrecho pretil
que rodea mis ímpetus lujuriosos.
Tu cuerpo destila agua de vida
sólo para mis sentidos dipsómanos.
Beber viendo, oler bebiendo,
tocar a sorbos y sorber oyendo
el afinado sabor de tu desnudo
escanciado en copas de suave raso.

Inflada de aire concupiscente,
la gaita viril quiere vaciarse
y exhalar melodías erógenas
que maniobren y se bifurquen
como armónicas huestes:
unas, acometerán colinas turgentes,
otras, la verde pradera de abril;
ambas dispararán idéntica música
con unísonas flechas cariciosas.

En tierras altas y bajas,
una nubífera falda labial
se destejerá lloviendo hebras besadoras
que urdirán una trama salival
de breves riachuelos afluentes,
servidores y tributarios
del ancho cauce de una saya
que ceñirá y lamerá
todo confín de la otrora piel de secano,
estéril, inhóspita y vedada
a las pioneras raíces de mis manos.

(Melodías de Azahar)

EL AMOR ES MUSICA

Hay melodías de cortejo,
oberturas de azahar
y agridulces partituras abiertas por la mitad
sobre cítricos atriles.
Sinfonía de gajos sonoros
que repiten corteses requiebros.
La batuta del amor titubeante
lee pentagramas naranjas o amarillos
y exprime pulpas que rezuman
un arpegio de acordes
que destilan su jugo musical
como polifónicas gotas
escanciadas en copas orquestales,
intérpretes de alegres sonatinas de sí
o adágicos noes
que anuncian el amargo yerro.

Hay melodías de seducción,
baladas sirénicas
que emergen desde canciones de azur
y olas de serenata
que escupen espumas moduladas
por el cadencioso bandoneón,
padre del tango,
que coliga tenorios vientos
para enlazar aisladas barcas.
La flamenca guitarra enamorada
requiere manos que la toquen
y trasteen sus cuerdas,
cantaoras cuerdas del alma
que puntean fandangos,
miradas peteneras,
bulerías de sonrisas
y suspiros de taranto.

Prefiero las melodías de pasión,
habaneras volcánicas
entonadas por una coral de besos,
magmáticos orfeones
vestidos con túnicas carmíneas.
Recital de caricias acompasadas
que se ciñen al diapasón de los latidos.
La libido hace redoblar timbales
al golpear ardorosas baquetas
contra planicies dérmicas
sembradas de lunares,
hitos cicerones de las recónditas orografías
que ilustran los atlas corporales.
Rítmica percusión
que guía a los dedos aleteadores
en su fogoso vuelo carnal.
Solfeo de ígneas aves
con picos flamígeros y candentes alas
divididas en dactilares plumas de seda.
Las venas no llevan sangre
sino abrasadoras coplas de lava
y boleros incendiarios
que ruedan desde encumbrados cráteres
y bocas arreboladas que salivan llamas
avivadas por combustibles lenguas
que se queman en piras de nácar.

(Melodías de Azahar)

MUTUA ACEPTACIÓN

Dijeron la tierra el nimbo:
vivamos juntos los dos
en la mutua aceptación
de nuestro genuino carácter.
Nunca seremos iguales,
pero amar no es un imperativo.
No es preciso converger,
nos olvidaríamos de nosotros mismos.
Ninguno exija desprenderse
de los idiosincrásicos ropajes
para vestir como el de enfrente.
No, no es eso el amor.
Quererse es respetar el parecer
y admitir otra voz y otro camino
que revele y conduzca al corazón.

Si tú me llamas, tierra morena,
yo te lloveré desiertos, selvas y algún monte
con una llovizna de besos,
con un chaparrón de torrenciales manos,
con un diluvio de sueños.

Yo soy pasión y quimera,
y tú la realidad que detiene mi vuelo
durante un instante de certeza.
Tú me devuelves mi talante humano
que ya no fantasea, que ya no se esconde
con su propio cuerpo el sol.
Tú eres razón y yo poeta.

Dijeron el nimbo y la tierra:
es éste el auténtico amor,
el amor sensato y el delirante,
el amor que es libertad y no cárcel,
el amor que es comprensión.

(Amor Culpabilísimo)

DETENGÁMONOS A ESCUCHAR

Sólo desoyendo la algarabía del mar
percibiréis los susurros de la caracola.
Estad alerta, lóbulos del alma,
no sea que perdáis su voz
por suponerla una brisa más
escindida del maremágnum de anónimas costas.
Es una alianza de tesituras de olas vocabularias
querenciosas a lamer las orillas del amor.
Vuestra duetista proximidad
os deleitará con arias gozosas.

Tú y yo parearemos palabras:
te quiero, te necesito, bésame ahora...
Amor mío, vivimos abocados a la cercanía.
Escuchémonos, cambiemos orejas por labios.
Los besos siempre captarán mejor
el habla intimista que desagua
en carnosos estuarios,
última etapa para un río de murmurosas salivas
que ribetean el delta momentáneo
y sedimentan la prolífica verdad.

(Amor Culpabilísimo)

BAILE SENSUAL

Miro cómo se cimbrean
los versos y el talle,
lo escrito y las caderas.
Miro, leyendo un baile seductor,
todo tu cuerpo de poema
contonearse en la cuartilla y el cuarto
como si fuera un presagio
de las danzantes rimas que jadean
y versifican susurros de pasión.

Tú, autógrafa y sensual,
balanceas tu caligrafía voluptuosa
y garabateas palabras provocadoras
frente a mis lectores ojos erectos.

Tú, tilde afrodisíaca, sabes acentuar
el lascivo bamboleo de tu texto
que viste todavía renglones de satén
y deja entrever turgentes frases.

Acabarás incitándome a rasgarte las estrofas
para que por fin derramen
mis labios su beso inicial,
mis pupilas su esperma poético,
mi alma su eterna caricia fiel.

(Amor Culpabilísimo)

CUANDO SOLO HABLAN LOS OJOS

Cuánto me gusta escuchar
las palabras que miran tus ojos.
Mueves los labios pestañeados
como abanicos aireadores de intimidades.
Sólo yo recogerlas puedo,
sólo yo las entiendo y conozco.
Aunque no quiebres el gutural silencio,
yo soy traductor capaz
porque descifro tu oftálmico alfabeto
y penetro en tu verde sentir enigmático.

Hablas con párpados y pupilas,
me saluda tu voz visible,
me dices entornadas o abiertas verdades
o un beso ocular me guiñas.
De acuerdo, sigamos conversando
en el traslúcido idioma del iris audible.
Jamás lo empañará una mentira
ni los circunloquios lacrimosos
impedirán que nuestros redondos cristales
sean diáfanas lentes del diálogo.
Sí, ampliamos variopintos mensajes
pronunciados por ojosas lenguas fidedignas,
pasarelas para que los pensamientos libres
caminen cruzando riachuelos medrosos.

Abre bien tus ventanas palpebrales.
Te espero apoyado en el alféizar estrecho
donde amontonas vislumbres geranios.
Asómate ya, no tienes que maquillarte.
He venido a ver tu semblante sincero,
a recibir llantos, quejas o besos
y a estorbar tus trajines cotidianos.
Estoy aquí, como ayer, como siempre,
gritando o sonriendo el entrecejo.
Cuando por fin apareces,
estás inquieta porque no sabes
qué me contó tu visual vecindario.
Tranquila, no escucho los necios parpadeos,
son murmuraciones que mienten.
Tu mirada profunda no va a engañarme,
nunca te ocultarás tras visillos extraños.

(Amor Culpabilísimo)

LAS RELACIONES FAMILIARES


Buenas noches, recibid un cordial saludo y perdonad que aparezca ante vosotros con el semblante serio y los ojos tristes. No puedo evitarlo. Hace sólo dos horas he tenido una trifulca con mi hermana. Se ha puesto como una furia por una tontería. Le he dicho a su marido que es un gilipollas y que la dureza de su cara es mayor que la de los miembros presentes en un show de strip tease. Es que esta tarde el tío ha estado sembrado. Os cuento. Me pide el coche para ir a recoger a mi hermana al trabajo. Se lo dejo. Cuando vuelven, él se disculpa por un roce que le pegó en el garaje. No me importa. Si estaban cachondos y nadie los había pillado con las manos en la masa, a mí me daba igual lo que hicieran. Enseguida me saca de mi error. Resulta que el restregón se lo había llevado el coche. Añade que no debo preocuparme porque no parece que me vaya a costar mucho el arreglo de la abolladura. Después, se empeña en traerme aquí conduciendo él mi coche. Me siento detrás y le ruego que salga con cuidado. Sí, los cojones. No sé qué coño estaba mirando. Bueno, no me tiréis de la lengua. El caso es que el cafre tumba un escúter que estaba aparcado cerca del portón del garaje, se parte el culo de la risa y no se detiene a levantarlo. En vez de eso, acelera y sube la rampa como un cohete. Una vieja que pasaba por allí con un perrucho se salva de milagro. Yo me callo. Me callo cuando se salta un semáforo en rojo y un pizzero derrapa con la moto, invade la acera, se mete en una mercería y se caga en nuestros muertos. Me callo cuando baja la ventanilla, tira un gargajo y éste me cae en la frente. Pero chillo como un cerdo en una matanza cuando se queda aparcando el coche y luego me avisa que la grúa lo ha retirado porque estorbaba. ¿No es para matarlo?.

Os he narrado esta historia tragicómica para ilustrar el asunto que trataré esta noche: las relaciones familiares y lo difíciles, complejas y conflictivas que pueden ser éstas cuando concurren cuñados, suegras, yernos y nueras. Al ataque.

Empecemos con la génesis, metamorfosis y evolución de los cuñados. Bien podría ser así. Hace un millón de años tu hermana comunica a la familia que sale con un chico. Tu padre permanece callado, como si se temiera lo peor. Tu madre la somete a un interrogatorio policial. Lo quiere saber todo sobre el susodicho: nombre y apellidos, ascendientes, profesión o estudios, gustos y aficiones, apariencia física, regularidad y consistencia de sus deposiciones. Dos semanas después del anuncio, el recién estrenado cuñado está invitado a comer. Tu hermana te pide que no digas ninguna gilipollez durante la comida. Tu madre te ordena que no hables y te cambies de calzoncillos. Entiendes lo primero porque reconoces que a veces eres un bocazas. Pero lo segundo, ¿por qué?. Vale. Llega el momento de sentarse a la mesa y ves que te han cambiado de sitio y que el nuevo comensal ocupa el tuyo. Pronto comienzan las alteraciones del orden familiar. ¿Será un presagio de lo que sucederá en el futuro?. Tras los aperitivos, tu madre trae de la cocina una paella que tiene un aspecto sensacional. Tu hermana le arrebata la rasera y se empeña en servir el arroz. Al novio le echa un platazo que da miedo verlo. Vaya suerte, también le caen los mejores chicharrones. Maldita sea, como a ti te pone el último, te toca el hígado y los cojoncillos del conejo. Tú piensas: este tío va a reventar, qué mal rollo para futuras comidas en esta mesa. Habrá que colocar una placa de plata que diga: “En recuerdo de Antonio García, novio de la Mari, que le dio un torzón en su primera visita”. Pero no, el tío sobrevive, se bebe media botella de vino y encima se come tres chirimoyas de postre. En conclusión, como el muchacho se pone como el quico, se pasa todo el rato dándoselas de enteradillo y llevándole la contraria a tu padre y triunfa como humorista del absurdo, qué chistes más malos cuenta el hijoputa, considera que su debut familiar ha sido un éxito y saca un bono a perpetuidad para los fines de semana y fiestas de guardar.

Poco a poco el cuñado consigue afianzarse en la familia y se prolongan sus estancias. También se apunta a pasar unos días en la casa de la playa. Como tus padres son conservadores, se niegan a que la naturaleza juvenil se muestre en estado salvaje. Esto quiere decir que el novio duerme en una de las camas de tu habitación. Qué fastidio. Se te cuela un intruso en el dormitorio que se acuesta a tu lado en gayumbos. Tú hubieras preferido a una intrusa en bragas o mejor sin ellas, pero te quedas con las ganas. La primera noche te sientes cohibido al principio. Estás un buen rato apretando el culo, no sea que se te escape una flatulencia. El otro ronca a sus anchas y se tira unos pedos muy traicioneros. Tú contraatacas con dos o tres cuescazos y te sumes en un profundo sueño. A la mañana siguiente, tu hermana te echa la bronca. Dice que su novio no ha podido dormir, que tus gruñidos, perfas y ruidos bucales le han molestado mucho. Qué delicado y qué acusica es el tío. Ya está empezando a caerte mal. Da igual. Como novio y potencial marido de la Mari, el muchacho goza de un estatus familiar superior al tuyo. Puede hacer y decir lo que le dé la gana. Sus eructos son muestras de gratitud al estilo árabe; sus ventosidades, transitorias molestias estomacales; sus magreos a tu hermana en la piscina, pruebas de amor y pasión. Tu hermana o, peor aún, tu madre le guardan siempre el último trozo de tortilla de patatas. Tu padre lo invita a degustar una malta que se había traído de Escocia, que si tú hubieras osado a mirar la botella, te habría cortado las pelotas. Tu perro, que le ladra hasta a las cortinas, se deja acariciar y le mueve el rabo. Insólito.

Con el paso del tiempo, las cosas no hacen sino empeorar. Se casan. Los gastos de la boda ocasionan la bancarrota familiar y la reducción de tu asignación semanal. Pierdes definitivamente tu habitación de la casa de la playa. El flamante matrimonio viene a comer a casa todos los días festivos y los laborales también. Tienen descendencia. Comprendes que cuando un cuñado se oficializa y rellena varias hojas del libro de familia, el problema ya es irresoluble.

Si la genética ha sido inmisericorde contigo y sólo tienes hermanas, multiplica todo lo dicho anteriormente por el número de éstas. Lo único positivo de esto es que aumenta la diversión. Imagínate a una bandada de cuñados revoloteando por tu casa y comportándose conforme a su carácter peculiar. Uno es campechano y simpático; el otro, un muermo total, parece que le aprietan los calzoncillos; el de más allá, un chulito más tonto que una mata de habas; el otro ...

Desde el mismo momento en que tú o alguno de tus hermanos os echáis novia, germinan y se desarrollan unas plantas que pueden convertirse en malas hierbas: las cuñadas y nueras. Tu madre dirá que las quiere igual que a sus hijas. Y una mierda. Las examinará hasta de cálculo infinitesimal para comprobar que son lo suficientemente buenas para ti. Esta evaluación no la supera ninguna y le queda pendiente para el resto de su vida. Tus hermanas son aún más críticas e incisivas. Se lanzan directamente a la yugular. Que si es alta y desgarbada, que si es baja y chaparreta, que si parece un sapo en cuclillas, que si tiene las tetas caídas, que si mira la celulitis del culo, que si es una cursi, que si es muy perulla, que si es una cateta, que si es una idiota, que si es una arpía, que si … En fin, mil defectos. Cuando dos o más mujeres comienzan a insultar a una tercera, sálvese quien pueda. Y tú, que eres muy listo, vas y lo cascas. Le cuentas a tu novia las opiniones diversas que sobre ella circulan por tu casa. Se desata la guerra. La O.N.U es incapaz de pararla. Se acojonan incluso los americanos. En cambio, los hombres nos comportamos de manera distinta. No nos importa el aspecto de las novias o esposas de nuestros hermanos. Son ellos los que se las van a trajinar. Allá ellos con su deleite o su estomagazo. Además, una cuñada jamás dormirá en nuestra habitación, lo hará en territorio enemigo.

Concluyamos con una mención a las suegras. Efectivamente, es un tema que está muy sobado, aunque yo juro que jamás me he planteado sobar a la mía. Vamos, ni un pellizco siquiera. Hay varios especímenes de suegras. Algunas creen en la reencarnación y tienen la mala suerte de volver siempre a su estado original de víbora. A otras se las puede llegar a estimar. No, no es un disparate lo que digo. Si cada dos o tres días te acerca a casa un tupperware con la comida, te friega los platos amontonados, te plancha alguna camisa y se queda con tus niños los fines de semana; es posible transformar la innata aversión en aprecio y tolerancia. En cambio, si tu suegra es una metomentodo y se desplaza en escoba, llévatela a Egipto, canjéala por seis camellos y paga la diferencia.

Amigos, las relaciones familiares traen consigo alegrías y tristezas, beneficios y miserias, armonía y desafino. Cuando os saluden y os pregunten ¿qué tal la familia?, contestad siempre a la gallega: depende.

CONFUCIO

CONFUCIO

LAO TSE

LAO TSE

SAN FRANCISCO DE ASIS

SAN FRANCISCO DE ASIS

MAHATMA GANDHI

MAHATMA GANDHI

VICENTE FERRER

VICENTE FERRER